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Uvas de élite

Publicado el Viernes, Agosto 21, 2015 por Cosas de Comé

González Byass vendimia a mano y de madrugada la uva para “alimentar” sus soleras más antiguas, las más valiosas de la firma y que sirven para sus finos de más prestigio

Los vendimiadores recogen la uva de madrugada con linternas acopladas a sus cabezas para poder guiarse entre las viñas. Foto: Cosasdecome

Texto: Pepe Monforte

 

Sólo se escuchan las tijeras, poco más. Un “comando” de 39 tijeras avanzando silenciosas, sin descanso, bueno, si, el del bocadillo,  entre las viñas. Se abren paso apoyadas por 8 tractores, cuyos focos les iluminan en el mar de viñedos. Los 39 vendimiadores que participan en esta operación “de élite” llevan acopladas a sus cabezas linternas de estas modernísimas con bombillas led. Por aquello de la seguridad se cubren con unos chalecos amarillos reflectantes.

La “operación” tiene lugar en la viña “La Racha” situada en las afueras de Jerez, unos terrenos pertenecientes al pago “Macharnudo” que es como decir el ibérico de bellota pero en uvas destinadas a los jereces. “El batallón de operaciones especiales” la comanda Salvador Guimerá, ingeniero agrícola y máximo responsable de las Viñas de González Byass. A su cargo 39 veteranos, todos hombres. Hay arrugas en los rostros. Son gente experimentada. Estaban citados a las dos de la madrugada y la operación se prolongaría hasta las 9. Estamos en jueves 20 de agosto de 2015. Hace calor, pero se está agradable. El objetivo será recoger en esas siete horas unos 20.000 kilos de uva Palomino, la que sirve para elaborar el vino fino. Lo harán a mano, sólo ayudados por las tijeras que dan música a la noche. La operación se hace por la noche para que el fruto se recoga en las mejores condiciones posibles. Las altas temperaturas perjudican a la uva y cuanto menos solazo les de en el periodo que va desde que son recogidas hasta que entren en las prensas para extraer su zumo mejor.

Las uvas recogidas son “uvas de élite”. González Byass lleva ya cuatro años repitiendo esta misma vendimia de cinco estrellas para los 40.000 kilos de uva destinados a obtener el mosto que rociará las botas fundaciones del Tio Pepe, unos barriles donde descansa el “alma” del famoso jerez. La peculiar forma de crianza de los jereces hace que cada año, lo que se saca de una bota, se repone con vino de otras botas donde hay vino más joven. Se le llama sistema de criaderas y soleras (aquí lo explican) y le da a los jereces una característica que los diferencia de otros vinos, que todos los años son practicamente iguales, a diferencia de los vinos de añada, como los tintos, que dependen de la bondad de una sola cosecha. El sistema tiene ya dos siglos y es lo que ha diferenciado a los jereces.

La cuadrilla de vendimiadores trabajando al amanecer. Foto: Cosasdecome

El destino de estos 40.000 litros de vino, que se recogen en dos o tres madrugadas durante la temporada de vendimia, es “rociar” estas botas fundacionales donde se entremezclan vino desde lo más joven hasta centenarios. “Rociar” es como darle vida nueva al contenido de estos barriles, como si, cada año, se le introdujera una loción “rejuvenecedora”. Las botas fundacionales sirven, habitualmente, como base para hacer el Tío Pepe “en rama” un vino sin filtrar que saca la firma y destinado a los sibaritas del vino. De hecho, este último año, la firma sólo ha puesto en el mercado 16.000 botellas a un precio que está sobre los 15 euros.

 

La uva para “rociar” las botas se cuida de una manera especial. El producto, recolectado a mano y no con cosechadoras que realizan ahora esta función en gran parte de las viñas del Jerez, se deposita en cajas de unos 10 kilos. Estas se trasladan hasta unos contenedores más grandes situados en la propia viña. De ahí, en los mismos recipientes, para evitar que se rompan y que se estrujen por el peso excesivo, a un camión y a la bodega. Estas no van a las mismas tolbas donde se tratan todas las uvas que se cosechan durante la vendimia, sino a las instalaciones donde González Byass elabora su vino tinto “Finca Moncloa”. Allí tienen lo que en el sector llaman una “mesa de selección”, un espacio donde se analizan los racimos uno a uno y se eliminan las hojas, los elementos extraños y las uvas que no están en condiciones. Luego pasan ya a la prensa, pero esta es de más pequeñas proporciones, donde ya se obtiene el zumo.

Las bodegas jerezanas han comenzado ya la vendimia. Las predicciones del consejo indican que se recogerán unos 70 millones de kilos de uvas, la mayoría de ella Palomino.

¿Quieres saber más sobre el Tío Pepe? Más datos aquí.

El Tío Pepe en rama de 2015. Foto: Cosasdecome

 

 

 

 

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