
Cristóbal del Aguila y su hijo Diego junto a una fuente de Roscos de Semana Santa. Foto: Cosas de Comé
Texto: Pepe Monforte
En la madrugá del Viernes Santo, cuando en San Fernando sale la procesión del Nazareno, la pastelerÃa se mantiene abierta hasta las cinco o las seis de la mañana, el público dicta la hora de cierre. En ese dÃa se pueden llegar a vender 400 kilos de roscos en paquetes de cuarto o de medio kilo.
La tradición dicta que se empiezan a hacer en los dÃas siguientes a la festividad de Reyes. Este año, señala Diego del Aguila Pulido, uno de los dos hermanos, junto a Francisco, que rigen en la actualidad la pastelerÃa, comenzaron el ocho de enero y se mantendrán en los dos despachos de la firma hasta un mes después de la Semana Santa “ya que hay muchas personas que se los llevan para fuera”.
En el despacho un señor pide un paquete de 500 gramos para llevarselos “para Londres, Cristóbal. Nos los vamos a comer en una cafeterÃa del centro de Londres” relata a Cristóbal del Aguila Gil, 82 años ya, y miembro de la segunda de las tres generaciones de pasteleros de la familia.
La PastelerÃa La Victoria (calle Real número 94. Teléfono 956881255) se abrió en 1914. Lo pone bien claro en un gran espejo que corona uno de los laterales de la confiterÃa. No sólo conservan el vistoso espejo de grandes dimensiones con el nombre de la pastelerÃa grabado en blanco, el mostrador lo preside un peso de la marca Berkel que también tiene una gran cantidad de años. Pero todavÃa está en uso y lo corroboran los sellos de la Junta de AndalucÃa que indican que superó la inspección.
Desde que los hermanos Cristóbal y Rafael del Aguila, abrieran el establecimiento, la fórmula de los roscos de Semana Santa, no se ha cambiado. Diego señala que hay que distinguir entre “los roscos de panaderÃa, que son más grandes y los pequeños, más propios de las pastelerÃas. Los nuestros son pequeños”. Aunque hay gente que los compra por unidades, lo más habitual es que los vendan en unas vistosas bolsas de papel blanco con el anagrama de la pastelerÃa grabado en azul y que tienen o 250 o 500 gramos de roscos. El paquete de 250 gramos lo venden a 3 euros.
La fórmula lleva harina, huevo, azúcar y como único aroma el clavo, nada más, lo que también los distingue de otras fórmulas tÃpicas de la provincia donde es habitual encontrar otras especias. Los roscos se hacen ahora a diario dada la gran demanda que tienen y las ventas se acentúan conforme llega la Semana Santa. La ciudad tiene una gran tradición en este acontecimiento y la confiterÃa lo vive a tope. Asà desde hace 17 años otorgan incluso un premio, ” el rosco de oro”, para la persona que haya destacado en el mundo cofrade. En esta ocasión recibirá el galardón Manuel Muñoz Jordán, que fuera presidente del consejo de hermandades.
La pastelerÃa no sólo luce en esta época los roscos de Semana Santa. Tanto en el escaparate como en las estanterÃas se pueden ver penitentes de caramelos y unas barras también de caramelo tÃpicas de esta época.
La confiterÃa elabora también dulces tradicionales, todos de tamaño pequeño y cuenta también con un segundo despacho en la calle Rosario número 83, la Nueva Campana, también con una dilatada historia.
Las dos PastelerÃas de La Victoria:
PastelerÃa La Victoria
Calle Real número 94
Teléfono: 956881255
Abre todos los dÃas en horario de mañana y tarde
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PastelerÃa La Nueva Campana
Calle Rosario número 83
Teléfono: 956891895
Abre todos los dÃas en horario de mañana y tarde
Lin no sólo los roscos son una maravilla, sino también la pastelerÃa que es de esas que tienen solera y vale la pena visitar.
Los mejores roscos de la isla de leon inconfundible su aroma y sabor a clavo y una dureza que al principio puede parecer dura pero que cuando los saboreas de verdad son imprescindibles en la semana santa y porque no el resto del año