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El germen de la variedad

Publicado el Viernes, Octubre 7, 2016 por Cosas de Comé

En las pequeñas semillas es donde está todo: en ellas se encapsula una biodiversidad amenazada por las patentes a la que hacen frente agricultores como los cooperativistas de La Verde de Villamartín

Productos y semillas de la cooperativa La Verde de Villamartín. Foto: Angeles Peiteado

Texto: Angeles Peiteado

Señoras y señores: han conseguido patentar el tomate. Y la lechuga. Y la col… Esto ya no es noticia porque ha pasado mucho tiempo desde que lo consiguieron, aunque hay quien aún no lo sepa. Sólo los agricultores ecológicos consiguen burlar esa patente y preservar la biodiversidad.

Vamos a ponerle nombre al gran patentador de las cosas que crecen en el campo. Es estadounidense y se llama Monsanto. Es el dueño del 80% de la biotecnología del mundo y el mayor ‘fabricante’ de semillas y quien tiene su patente, porque no estamos hablando de semillas de las de toda la vida: se someten a procesos que alteran su genética y mejoran su crecimiento y su duración. El resultado es una especie de semilla garrapiñada de un artificial color azul, rosa… y con derechos de autor.

Los agricultores tienen poco donde elegir cuando van a cultivar con estas semillas patentadas. Por eso, la empresa es quien pone precio y exige condiciones. Y entre las condiciones está que no puedes utilizar las semillas que obtengas con el cultivo. Es decir: si sacas las semillas del tomate que te ha crecido y las metes en tierra, te arriesgas a una multa.

Este tipo de semillas ha sido muy cuestionado desde el punto de vista sanitario, por ejemplo, pero lo que parece claro es que su uso tiene un efecto dañino sobre las especies. La Red Andaluza de Semillas calculaba hace un par de años que se había perdido ya el 90% de las variedades locales. No es sólo por su uso intensivo, sino por la contaminación genética: las plantas alteradas se cruzan con las autóctonas.

La situación no tiene pinta de ir a mejorar. Los agricultores ecológicos desconfían de una nueva normativa sobre recursos fitogenéticos que prepara el Gobierno y, para colmo, Monsanto y la farmaceútica Bayer se han unido formando un Goliat fitosanitario al que será difícil resistir.

Las alternativas

Frente a esta importante industria resisten los agricultores que defienden el derecho a hacer lo que se ha hecho siempre: a conservar e intercambiar las semillas. Entre ellos está la Sociedad Cooperativa Andaluza La Verde de Villamartín. Hace treinta años, cuando empezaron, se toparon con Monsanto, con sus precios y su prohibición de utilizar las semillas fruto del cultivo. Así que recurrieron a personas mayores con huertas para conseguirlas.

Así empezaron y, según explica Manoli Figueroa, a fecha de hoy tienen más de ochenta variedades de semilla sólo de tomates. Las usan para sus cultivos, con lo que han conseguido ser autosuficientes, y también pueden obtenerlas otros agricultores, a huertos urbanos, huertos escolares…

La Verde tiene su certificado ecológico desde hace treinta años. Declaran de dónde sacan las semillas y un par de veces al año, les hacen una inspección y se llevan muestras. Nunca han tenido problemas. Este certificado no sólo es una garantía para el consumidor sobre el proceso, sino también sobre el origen: no pueden obtenerlo agricultores que trabajen con semillas de laboratorio. También combaten la contaminación genética: seleccionan los frutos que proporcionarán las semillas de entre aquellos que no presentan ningún signo haber sufrido contaminación para preservar la variedad.

La huida de la semilla cara y patentada les ha hecho convertirse en guardianes de la biodiversidad de semillas gaditanas. “Y si se nos echan a perder semillas de una variedad, contactamos con algún agricultor al que se la habíamos proporcionado antes, a lo mejor en Barcelona o en Alemania, y le pedimos que nos mande si tiene”, explica Manoli.

Además de las semillas, La Verde abastece de productos de la huerta a tiendas ecológicas y particulares mediante cestas. Llegan hasta Cádiz y también a Sevilla, donde tienen clientes en la hostelería.

La Verde SCA está en Villamartín, en el número 37 de la calle Vistahermosa.

 

 

4 Respuestas
  • por Cosas de Comé 12 Octubre 2016 en 16:34 pm

    En la remodalción de la página tendremos en cuenta la sugerencia que nos hace. En ningún momento nuestra pretensión es incrementar la plantilla de la Once Tiodelatecla. Un saludo.

  • por ElTioDeLaTecla 12 Octubre 2016 en 15:35 pm

    ¿Sería tan amable de usar un color más oscuro para el texto de los artículos?.
    No entiendo cuales son los absurdos criterios estéticos del webmaster para elegir ese gris claro (demasiado claro) en todos los (larguísimos) textos de esta web, ¿Tiene algún interés en dejarnos ciegos?

  • por Julio de la Torre 12 Octubre 2016 en 13:44 pm

    Este es el camino, para no tener que comer en el futuro lo que quieran las multinacionales como Montsanto. Viva la diversidad.

  • por Carlos 9 Octubre 2016 en 20:31 pm

    Muy bien por la Verde. Ánimo y seguir luchando

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