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El artilugio más elegante

Publicado el Miércoles, Mayo 30, 2012 por Cosas de Comé

José María Torquemada es uno de los pocos artesanos de Jerez que siguen elaborando  las venencias, una herramienta artesanal que sirve para sacar el vino del barril y servirlo directamente en la copa

José María Torquemada en su taller con las venencias recién fabricadas. Foto: Cosasdecome

Texto: Pepe Monforte

Hace décadas las más apreciadas eran las que se hacían con el mango de bigote de ballena. Tenían la flexibilidad perfecta. Ahora se elaboran con material plástico.

La venencia debe tener un mango de 70 centímetros, es la medida correcta. Al final lleva una especie de cazo, en el que va el vino y en el otro extremo un mango para que pueda ser manejado por el venenciador.

José María Torquemada, uno de los pocos artesanos que sigue elaborando venencias en Jerez, señala que hay una cerámica griega en la que se ve ya a una persona utilizando un cacillo con un mango. Estos artilugios son uno de los rasgos distintivos del Jerez. Su finalidad es poder meterse por el pequeño hueco del tapón de los barriles y gracias a su largo mango, introducirse en el líquido y sacar la cantidad necesaria para llenar una copa.

De esta forma los capataces de las bodegas podían ir analizando la evolución de los vinos, pero además, su uso se ha convertido en la forma más elegante de servir los jereces, cuando el venenciador es capaz de, después de sacar el vino del barril, depositarlo en un catavino sin derramar el líquido.

José María Torquemada señala que realiza unas 600 venencias al año. El proceso de elaboración es manuel y tan sólo se ayuda de una pequeña máquina en la que da forma de cazo a las pequeñas planchas de acero inoxidable. Afirma que el proceso es lento: “cada venencia necesita 25 labores diferentes para fabricarse y eso que trabajo para ir disminuyendo el trabajo”. Lo importante, destaca, es la flexibilidad de la varilla que se curve lo necesario para hacer cómodo el trabajo del venenciador. Este artílugio tiene un mercado limitado:  “Lo compran los turistas y los profesionales que se dedican a venenciar”. Señala que estos últimos son muy cuidadosos a la hora de elegir la que quieren ya “que deben sentirse cómodos con ella”.

Torquemada, todo un enamorado del mundo del vino, resalta que las que se están haciendo ahora “son muy buenas porque son las más limpias. Hubo un tiempo en que se hacian con latón hasta que se comprobó que afectaban al vino”.

Tiene 69 años y desde hace 3 se dedica a elaborar el mismo las venencias. Antes, desde 1975 se había dedicado a comercializarlas. Muy conocido en el mundo de las bodegas jerezanas comenzó a trabajar en el sector con tan sólo 18 años cuando entró como mayordomo a trabajar en Bristol. Sus conocimientos de idiomas por entonces fueron fundamentales. A partir de ahí, señala en tono de broma “siempre he vivido de la palabra”. Torquemada habla cuatro idiomas y hablar con él sobre el complejo mundo de los jereces es un privilegio. Conoce todas las claves. Hizo carrera en Ruiz Mateos en el campo de las ventas internacionales. Luego se dedicó a la hostelería y su último contacto con las bodegas fue en El Maestro Sierra, una de las firmas de más prestigio de la ciudad.

Ahora sigue su relación con el mundo bodeguero a través de sus venencias y también a través de su biblioteca sobre jereces, un tema del que le gusta leer a pesar de que existen pocos secretos para una persona que ha estado en el sector más de cincuenta años.

Quiere “innovar”. Pretende hacer más sencilla la fabricación y también introducir mangos de colores “que podrían ser distintivos de diferentes firmas o simplemente más bonitos”.

Para contactar con José María Torquemada y comprar sus venencias se puede llamar al teléfono 699911650

Un venenciador utiliza una venencia en las bodegas Caballero de El Puerto de Santa María. Foto: Cosasdecome.

 

 

Una Respuesta
  • por Victoria 19 Noviembre 2013 en 11:00 am

    Me ha encantado su reportaje, este señor tiene que ser muy interesante!

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