Nueve años hacÃa que no se elaboraba pan artesanal en Benaocaz, una de las poblaciones más pequeñas de la Sierra de Cádiz pero a la vez una de las más interesantes para visitar. La irrupción con fuerza del pan congelado habÃa hecho que ya no se hiciera este producto en la población y este se expendÃa, procedentes de puntos calientes (pequeños hornos establecidos en establecimientos en los que se calienta pan congelado y precocido) en supermercados o pequeñas tiendas.
Sagrario Jiménez Reguera tiene 39 años y el año pasado decidió dar el paso adelante y montó en la calle Pajaruco, junto a la plaza de San Antón, un pequeño horno de leña en el que elabora pan de telera, pequeñas piezas de pan y “molletas”, unos exquisitos molletes que tienen forma alargada en vez de redonda.
La cosa ha marchado bien y casi un año después de que se atreviera a poner el negocio en marcha ya no sólo hace pan sino que elabora dulces artesanales que se venden incluso en los pueblos de los alrededores.
Sagrario se dedicó durante meses a recoger recetas entre mujeres del pueblo para que le enseñaran las fórmulas de dulces caseros como las magdalenas o los rosquetes de anÃs, además de especialidades tÃpicas de la Sierra y que se elaboraban antiguamente en Benaocaz como los suspiros o los roscos trenzados, dos pasteles que elabora ya habitualmente la panaderÃa y pastelerÃa San Antón, como se llama el establecimiento.
Sagrario también elabora otro dulce tÃpico de la Sierra, los gañotes (ver receta aquÃ), muy apreciados en Ubrique, aunque la estrella de la casa son los suspiros, unos merengues que se hornean hasta que quedan secos y con una superficie crujiente. Luego se cubren de bolitas de colores para adornarlos un poco.
La panaderÃa y pastelerÃas San Antón está en la calle Pajaruco número 1 y su teléfono es el 956125509. Abre todos los dÃas en horario de mañana y de tarde excepto los martes.
Rafael los suspiros están muy conseguidos, te aconsejo que los pruebes. Saludos.
Pues es cierto que Sagrario hace unos pasteles de categorÃa y también junto a su marido, elaboran un pan tradicional que no se puede dejar de probar.
Animo para esta familia emprendedora y que se sigan fomentando las tradiciones culinarias de la sierra.