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Alevante, los grandes éxitos de Aponiente

Publicado el Viernes, Marzo 4, 2016 por Cosas de Comé

Crónica un poco peliculera de cómo se come en el nuevo restaurante del Hotel Meliá Novo Sancti Petri dirigido por Angel León

Rafa Corzo, el responsable de la bodega de Alevante posa con la carta del establecimiento. Al fondo en la pared, unos peces moviéndose por el mar, una de las imágenes icónicas de Aponiente y que se repite ahora en Alevante. Foto: Cosasdecome

Texto: Pepe Monforte

En Cádiz somos muy de poner motes a todo. Son como una forma de definir las cosas, en pocas palabras. A Alevante se le podría poner el “Estudio Estadio” porque es el establecimiento donde se podrán disfrutar las mejores jugadas de Aponiente, los platos que más han destacado en el restaurante de dos estrellas Michelín de El Puerto de Santa María.

A Levante comenzaba a funcionar, como estaba previsto, el día 1 de marzo a las siete y media de la tarde. No hubo inauguración, como es habitual en los proyectos de León, el establecimiento abrió sus puertas y los primeros en llegar fueron unos clientes de acento extranjero, como decía la copla de Conchita Piquer. Era el propio director del hotel Meliá Sancti Petri, Alberto Lalinde, el que daba la bienvenida. En el mismo día había abierto el restauarnte y comenzado la temporada del  hotel, más de 200 habitaciones y catalogado como cinco estrellas Gran Lujo. Con la apertura de Alevante quieren poner también su parte gastronómica a gran altura, por eso han decidido buscar al mejor, al único cocinero de Cádiz que la logrado las dos ansiadas estrellas.

Los camareros de Alevante lucen en sus cuellos las mismas pajaritas de madera que su casa madre de El Puerto. En la recepción te invitan a quitarte el abrigo. Fuera hace biruji, pero dentro, quizás porque ya se intuye que en el menú hay chocos con papas, hace temperatura confortable. No hay muchas mesas. Tan sólo caben una treintena de comensales a lo que hay que sumar un privado para los que no quieren ser vistos mojando pan. El comedor tiene un aire clásico, de gran hotel. Sobre las mesas buenos paños y buena cubertería. Las copas, traidas desde Alemania brillan más que Messi cuando tira una falta y la mete por la escuadra.

Detalles “Leonianos”

De todos modos hay detalles “Leonianos” como unos peces que navegan por las paredes, unas fantasías marineras en el tapizado de las sillas o las lámparas del techo que son de Javier Ayarza, el mismo escultor que hizo las sillas de pescados que te abrazan con su cola que hay en Aponiente. De fondo suena música. Lo mismo intuyo algo de flamenco que otra cosita, pero no me fijo mucho cuando los platos empiezan a cantar, que ese es el concierto que más le gusta a uno cuando va a un sitio de postín.

Martín Dominguez, el encargado de la sala, formado en Aponiente, se acerca a las mesas con la carta. Hay tres posibilidades para comer en Alevante. Lo primero que hay que decir es que sólo se sirven cenas, eso sí desde las siete y media de la tarde, en atención a la clientela de más allá de Andorra, que son de comer más temprano. Lo más liviano es escoger un aperitivo y dos platos de los que se ofrecen en el menú degustación y terminar con postre. El precio es de 65 euros. Después se pasa ya a dos menús degustación, uno de ellos de 11 platos y  80 euros. Si se incluye un maridaje con vinos el precio se eleva en 30 euros más. El menú estrella es de 17 platos y sale por 105 euros. Si se marida con vinos, el precio se pone en 45 euros más.

Nos pedimos el del medio, para que no parezcamos que comemos demasiado. Rafa Corzo, el encargado de los vinos del local, que lucen en una bodega acristalada situada en el mismo salón, se encarga de protagonizar las primeras escenas. Aparece el primer actor “líquido” de la película. En Alevante los vinos no son artistas secundarios. La cosa empieza por una manzanilla Barbiana en botella “Magnum”. Los que saben de beber dicen que en estas botellas de litro y medio el vino “evoluciona” mejor. Yo no lo sé, pero uno que es de platos hondos rebozantes, eso de una botella grande le cae bien.

Primer desfile de camareros, que se acercan con los primeros aperitivos. Vienen cuatro y te los sirven a la vez. Están las tortillitas de encaje de Angel León, con los camarones puestos encima, en vez de fritos en la masa, una especie de buñuelos de rebozado crujiente, que casi te recuerda la textura de los merengues y rellenos de una pasta con erizos. Sobre la mesa aparecen también como unos pequeños raviolis. En la carta se definen como matrimonio y son una versión en exquisito de la clásica combinación de anchoas y sardinas en vinagre. Para empezar lo que parece un ravioli es una finisima oblea de calabaza que contiene una mezcla con la sardina y la anchoa, combinadas con un alioli y una minúscula alboronía, una versión del pisto que suele llevar calabaza. Se comen en un bocao y a tí te quedan ganas de comerte 33…bueno soy un poquito exagerao, 32.

La cuarteta de artistas que integran la primera escena de la película se complementa con una versión a lo fino del mollete. Es un pequeño pan, inspirado en los panes japoneses, ahora de moda, que se acompañan de unas finísimas lonchas de atún de esas con muchas vetitas, que te recuerdan en aspecto al cerdo ibérico.

La versión de el "matrimonio" de Alevante. Lo de fuera es una fina oblea de calabaza. Dentro están la anchoa y el boquerón pero arropados con un suave alioli y una mijita de alboronía. Foto: Cosasdecome

Ya no habrá más escenas corales. Empiezan a salir las grandes estrellas. La primera llega en plato hondo y con nombre afrancesado: “Royal de erizos”. El bocado es brillante. Al principio casi se te lía el paladar porque no eres capaz de captar tantos matices de sabores distintos. Una vez que ha pasado la sorpresa, como cuando veías a Halle Berry por primera vez, ya te vas deteniendo más. El plato está integrado por una crema de erizos con varios tropezones. Lleva caviar, erizos, almejas y unas bolitas de plancton, el alimento marino recuperado por León para la alimentación humana. Hecho de menos pan porque el plato merece un peazo de rebañao, que es como el Oscar a la mejor actuación, pero en comé.

Pero el pan no llegará hasta mucho después, se hace esperar como los grandes. La cosa sigue con la sopa yódica, otro de los grandes éxitos de crítica y pública de León. En este caso en la carta se presenta como “sopa fría de Sancti Petri”. Hay una crema, una especie de mayonesa suavísima, que te recuerda al ajo blanco malagueño y sobre el que flotan unos tropezones, como simulando rocas,  hechos con agua de tomate congelada, pero coloreados de verde gracias al plancton. De nuevo contrastes, efectos especiales, escenas de impresión, como las persecuciones de las películas que te mantienen siempre en vilo.

Para acompañar van pasando más vinos. Me sulibella un amontillado del Maestro Sierra de color oro imposible. Por fin llega el pan y menos mal que lo hizo. En Alevante no tienen pan propio pero lo traen de la panadería La Cremita de Chiclana y la verdad es que está a la altura de todo el espectáculo. Le hacemos la prueba de fuego. Me meto en la escena. Sobreactuo, pero no me puedo aguantar ante el olor de la versión Leoniana de las papas con chocos. Mojo pan en el caldo y el pan de La Cremita se luce como Marlon Brando en El Padrino. El caldo de color caoba es como una esencia de guiso de chocos pero como si se hubiera chupao el sabor de 33 guisos, muy concentrado. En el centro del plato una especie de oblea de patata que esconde la verdadera joya, un ravioli que esconde dentro todo el mar…espectáculo choquista, una de las escenas cumbres creadas por estos dos guionistas acorvinados que son Angel León y Juan Luis Fernández, el jefe de cocina de Aponiente. Los dos han acudido a Alevante para ver como arranca el barco. En la cocina están dos cocineros de su equipo Alan Iglesias y Juan Domingo Sánchez Sánchez, que son los que se ocuparan del día a día de las cocinas.

El momento más emocionante de la película una cena en Alevante, cuando un trozo de pan ataca valiente la salsa de los chocos con papas. Foto: Cosasdecome

La película sigue. Se adivina ya el final. Siguen presentándose escenas, como un peculiar y etéreo coctel de mariscos, el arroz con plancton, el fetiche del cocinero afincado en El Puerto y unos “Ñoquis”, como unas bolas de patata, rellenas de cañaillas y muy arropados con una  crema con un toque de limón. Al final tenía que ocurrir algo grande y salió el atún…pero disfrazado. La sorpresa. La cosa parece como un jarrete de ternera metido en salsa. Pero no hay jarrete, lo que hay es atún tierno y bañado en otra salsa que reguiere mojar pan. Se acompaña la estrella de una “pareja” a su altura un oloroso del Maestro Sierra.

Aunque hemos sumado ya más de una decena de platos, no me siento pesado. La película no se me ha hecho larga. Llega el postre, una combinación de chocolate, con un helado de naranja y un toque de aceite de oliva. Lo de combinar aceite y naranja es típico de Córdoba. Para acompañar moscatel de Chiclana, en concreto de las bodegas Primitivo Collantes, que también aporta alguna referencia más a la bodega de Alevante.

La cosa aquí es como más subliminal. El aceite está presente pero no adquiere mucho protagonismo. La película se ha acabado…ha durado más de dos horas…largometraje… Como con mi película favorita, Forrest Gump con Tom Hanks brillando como un langostino de Sanlúcar, me quedo con ganas de ver la película de Alevante otra vez.

Horarios, localización, teléfono y más datos de Alevante, aquí.

Más información sobre Aponiente, el restaurante de 2 Estrellas Michelín de Angel León, aquí.

Más información gastronómica de Chiclana, aquí.

 

 

 

6 Respuestas
  • por Cosas de Comé 7 Marzo 2016 en 17:17 pm

    Concha, muchísimas gracias por tus palabras.

  • por La Casa Rosa 7 Marzo 2016 en 11:25 am

    Siempre es un placer leerte, Pepe!
    Perdón por el tuteo, pero es que en la provincia eres ya “el padre de los viajes gastronómicos” de muchos de nosotros.
    Como de costumbre nos haces reir con tus crónicas comensadas, además de abrirnos el apetito e invitarnos a visitar los establecimientos.
    Te felicito por ese miajón de pan atacando choco y salsa, disfruto viendo que ya no soy la única que disfruta de lo que le sirven en un plato, sea donde sea.

    Un gran abrazo y gracias por tu blog.
    Concha.

  • por antoñito de chiclana 4 Marzo 2016 en 22:08 pm

    me crie como cocinero en el melia sancti petri y su jefe juan carlos me dijo que volara para poder crecer como cocinero ahora tengo 25 y sigo en la cadena trabajando pero cuando veo esto se me llena los ojos de lagrimas viendo que esta un referente para cualquier cocinero joven/viejo angel leon en la que siento mi casa y en mi tierra…muero por volver

  • por Cosas de Comé 4 Marzo 2016 en 18:59 pm

    Rocío es el Meliá Sancti Petri

  • por Churito 4 Marzo 2016 en 18:48 pm

    Disculpa Rocío pero creo que es en el Meliá Sancti Petri y NO en el Atlanterra

  • por Rocío 4 Marzo 2016 en 17:06 pm

    Hay una errata en el titular, como bien dice despúes, es en el hotel Meliá Atlanterra…

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