
Pablo Merello en la sala de destileria con un carro que se usaba para el reparto de licores en el pasado siglo y que se conserva en la fábrica en perfecto estado. Foto: Cosas de Comé.
Texto: Pepe Monforte
Cada uno de los alambiques tiene su propio nombre. “El Mellizo” porque es igual a otro del mismo nombre, el “Cuvillo” en honor a la familia, “El Chico” por su tamaño. Son una decena, cada uno “con su personalidad” como indica en tono de broma Pablo Merello, el gerente de la DestilerÃas Pico, y la clave de todo el proceso. Unos hornos se encargan de calentar el recipiente donde una mezcla de alcohol y cacao tostado molido va soltando sus esencias. En el proceso, por el calentamiento y el enfriamiento, el lÃquido pasará a estado gaseoso y luego volverá a convertirse en licor, de color transparente y con un intenso aroma a chocolate. Es el gran secreto del Cacao Pico, un licor que el próximo año 2024, que está ahà a la vuelta de la esquina, cumplirá doscientos años, un tiempo en el que su proceso de elaboración se ha mantenido practicamente intacto. Un verdadero milagro nacido en El Puerto de Santa MarÃa ya que no es normal, primero que una fábrica se mantenga durante casi doscientos años y lo haga, además, sin moverse de su ciudad y sin modificar practicamente su producto.
La destilerÃa de la calle Cielo, una de las pocas artesanales que quedan en España y probablemente una pieza única, es uno de esos tesoros irrepetibles que se conservan en la provincia e Cádiz y que sigue subsistiendo gracias al empeño de una familia, los Merello, que la adquirió en los años 50 y que sigue manteniendo las instalaciones intactas, como si no hubiera pasado el tiempo. Probablemente si esta destilerÃa estuviera en una zona que presumiera más de sus tesoros, serÃa un indudable atractivo turÃstico pero aquÃ, muy pocos la conocen.
Tras entrar por la puerta, que se mantiene intacta y por la que un dÃa se cargaran carros tirados por caballos, se accede a un patio al que dan varios despachos de ventanas y puertas de madera pintadas en verde. Los Merello conservan intacto el “recibidor” que era el despacho del propietario de la firma. La estancia es ya todo un documento histórico por si sola. Se conserva el mobiliario, la máquina de escribir, cuidadosamente tapada por una funda, material de oficina y una chimenea que daba calor a la pieza. En una especie de alacena una colección que agrupa toda la historia de la destilerÃa. El tesoro más preciado una de las primeras botellas de “crema de cacao Manuel Pico” que embotellera allá por 1824, Manuel Pico, el fundador de la marca.

Una de las primeras botellas que salieron a la venta del Cacao en 1824. A su lado la nueva botella que se ha estrenado estas Navidades. 200 años separan a las dos. Foto: Cosas de Comé
La etiqueta, que aún se conserva, junto a la botella y el licor en su interior, lleva en grandes tipografÃas el nombre de la ciudad “El Puerto de Santa MarÃa”. Pablo Merello, 46 años, abogado de profesión y dedicado a conservar y mantener vivo el tesoro de la familia, destaca que la fórmula de elaboración apenas a cambiado entre la primitiva receta que inventara Manuel Pico y la que ahora realiza él mismo y que aprendió de su padre.
Manuel Pico llegó de Alicante y puso en marcha la firma dedicada a la elaboración de anises y aguardientes. En el repertorio de la casa estaba también el licor de cacao. La firma pasó por tres generaciones de los Pico hasta que en la década de los 40 la destilerÃa se vende a tres socios encabezados por un ilustre: Fernando Terry del Cuvillo. Sin embargo la firma dura pocos años en manos de la sociedad y en 1952 la familia Merello Alvarez Campana se hace cargo de la firma, en la que se mantienen desde entonces.
El alma mater de todo era SerafÃn Merello, el padre de Pablo. HabÃa estado trabajando en la destilerÃa y convenció a sus hermanos Jesús, Francisco y Estanislao de que podrÃa ser una buena inversión…y lo fue. Los Merello consiguieron impulsar la empresa, ya situada en la calle Cielo su actual ubicación. La cartera de productos se extendÃa no sólo al cacao. HacÃan también anises, ponche y otros licores y la bebida consiguió hacerse un hueco en el panorama nacional.
SerafÃn y luego Pablo se han ocupado de que la maquinarÃa, la mayorÃa de ella de principios del siglo XX, se haya mantenido en funcionamiento hasta hoy dÃa. Merello señala que “no cabe duda de que el consumo de este tipo de licores ha caido, pero ahora vuelve a haber interés por este tipo de bebidas sobre todo para los combinados”. Este artesano resalta que “otro aspecto interesante es su uso en reposterÃa. Muchos pasteleros lo utilizan en sus elaboraciones y no olvidemos que otro de los productos históricos de El Puerto, la tarta imperial de Pepe Mesa, lleva también el licor de cacao como uno de sus principales ingredientes”.

Aunque parezca mentira entre estas dos fotos hay casi un siglo de diferencia. La primera fue tomada en 1928 y la segunda hace tan sólo unos años, ya en el siglo XXI. Como puede observarse la maquinarÃa se mantiene practicamente igual. Fotos cedidas por las DestilerÃas Pico.
La marca sigue viva y prueba de ello es que acaba de someterse a un cambio de imagen dirigido por uno de los mayores especialistas en este campo, el diseñador gráfico gaditano, Pedro Alvarez, el alma de la firma gaditana Pancracio. “Hemos tratado de tocar muy poco el presentación, porque es algo histórico y esto es muy dificil de tocar. Lo único que se ha hecho es variar la tipografÃa y el cierre de la botella que recuerda al color del cacao. El cambio fundamental se ha hecho en el envase donde va la botella que es ahora un saco que recuerda a los que se utilizan para contener el cacao”.

Pablo Merello junto a las nuevas botellas y su novedoso envase que recuerda a los sacos de cacao. Foto: Cosas de Comé
La nueva imagen se ha estrenado precisamente estas navidades y Pablo Merello destaca que “la acogida ha sido muy buena. Creo que resalta el caracter artesanal del producto y su relación con el cacao”. Este es el alma del producto. La empresa lo trae directamente desde Venezuela y Ecuador. El objetivo de la destilerÃa es conseguir los tipos más aromáticos, que es lo que más le interesa para luego destilarlo.
El cacao llega entero a la fábrica y allà se somete a un primer proceso clave, que hace que se refuercen sus aromas: el tostado. El proceso se realiza en una especie de “hormigonera” donde el cacao se tuesta calentado por un horno de leña. La máquina es, al menos, de mediados del siglo XX. Una vez realizado este proceso, otra máquina se encarga de moler el fruto y este se mezcla con alcohol de 96º. La mezcla se mantiene en recipientes de cristal durante unos tres meses. En este tiempo al alcohol se impregna de los sabores y aromas del cacao y ya está listo para entrar en los alambliques, que son un sistema de tubos que calientan y enfrian el lÃquido y tras el cual se obtiene un licor muy potente que luego se rebaja con agua y almibar.
Además de la maceración, el gran secreto del Cacao Pico, una bebida practicamente única en el mundo por su forma de elaboración, está en el proceso de calentamiento del lÃquido que se hace al baño marÃa, es decir, que en ningun momento la mezcla de cacao y alcohol, está en contacto con el fuego con lo que su calentamiento es mucho más suave. Cada alambique “tiene sus tiempos y por eso tienen nombres porque tenemos que estar atentos a como va el proceso en cada uno y tenemos que estar nombrándolos. Unos tardan más en calentar que otros y cada uno tiene sus secretos, pero a todos los conocemso y les sacamos el máximo partido”.
Luego, una vez logrado el licor y la mezcla con agua y almibar, el licor de cacao ya no tiene más secretos. Se embotella y sale a la venta en botellas. La firma también elabora un licor de café que se hace de la misma forma. Merello señala que su intención “es seguir elaborando el licor de la misma manera. No se puede alterar su personalidad”.
El prestigio de la firma es tal que diferentes empresas de prestigio del mundo recurren a ella para que elabore sus licores.
Como portuense ,me alegra mucho que este producto esté muy bien posicionado en el mercado y con este nuevo envoltorio queda muy bién,pero se deberia de buscar la formula de debaratar el precio del licor ya que en el mercador de licores se pueden encontrar de todos y a unos precios muy por debajo de este producto,se que es muy deficil combinar un buen producto y más casi artesanal con su abaratamiento de precio ,pero para su consumo y mantenimiento en el mercador de licores, serÃa imprecindible mantener su calidad y en cuanto a precio que pudiese ser mas competitivo para su consumo de la clase media.
Muchos exitos y a seguir en la brecha.
Pepe sigo en lo mismo ha sufrido un cambio radical a peor, el cacao está falto de eso de cacao es todo alcohol
Es una pena que se lo carguen de esa manera,Nosotros que hemos ido a buscarlo a diferentes sitios cuando la cantidad que hacian era limitada y nos quedabamos sin el,Ahora ha sobrado hay en todos los comercios,y claro asi no van a ninguna parte,Espero que para la proxima campaña lo tenga en cuenta, Saludos.
Qué bien que haya algunos empresarios que sepan combinar la tradicción con la rentabilidad de un producto y que aprecian lo que hacen de tal manera que cuidan el detalle hasta lo más mÃnimo.
Yo soy consumidor por estas fechas del Cacao Pico -¿Pico o Picó?- desde hace muchos años. He visto cambios de presentación e incluso he sufrido desabastecimientos en varios años, no sé si por problemas de producción o por interrupción de la misma.
Una sola petición… Sigan asÃ, no se suban a la parra, no empiecen a ponerle aditivos -el saquito, por ejemplo- que nada aportan al licor y lo encarece. La Crema de Cacao Pico es lo que es, ni más, ni menos…, si se quiere sofisticarla seguro que se podrá hacer, pero llegará un momento en que la gente sencilla dejará de comprarlo por su excesivo precio. Luego se quejarán de que el consumo de este tipo de licores caiga…
Es clásico el sobrepasarse en este mercado. En Jerez se están haciendo magnÃficos vinos tintos, pero algunos a precios no competitivos para vinos que están buscando su nicho en el mercado. La Crema de Cacao Pico yo la veo en Navidad, junto al turrón y al mazapán… Si se quiere introducir en las altas cocinas a base de saquitos le auguro mal provenir porque hay miles de cremas de cacao en el mercado. No saquen de su nicho natural lo que es y ha sido siempre de las familias medias en estas fechas. Es una sugerencia.