Lugar: Café Bar ChurrerÃa El 44 (Plaza del Rey número 7. Teléfono: 956891000) en San Fernando
DÃa del hallazgo: Sábado 3 de julio de 2010
Tapatólogo descubridor: Cosas de Comé
Apartado cientÃfico: DesayunÃstica (Especialidad emergente de la TapatologÃa que estudia la ruptura matutina del ayuno. En este caso se trata de una ciencia aplicada que es la desayunÃstica crujientita o churrismo)
Son de los que te enamoran a primera vista. Desde que te los ves venir, envueltos en un papel como de estraza pero finito, ya sabes que van a estar buenos. Te echas el azúcar en el café con impaciencia. Sólo piensas en meterles mano…y no defreudan. Llegan calentitos, recien hechos en la pequeña churrerÃa que tiene anexa “El 44″ regida por la familia Expósito, igual que el bar. Están crujientitos y perfectos de fritura, ni quemaos, sin blandengues…porque no hay cosa peor que un churro blandengue. Pero no sólo enamoran estos churros por su crujientito y porque vienen envueltos en papel de estraza, enamoran también porque se pueden tomar en la terraza de El 44, en plena plaza del Rey, en el mismo centro de San Fernando, y si llueve o hace fresquito pues se toman en el salón comedor del establecimiento exquisitamente decorado con azulejos que recogen escenas salineras, otra preciosidad. La historia de El 44 tiene más de un siglo, al menos eso cree Miguel Angel Expósito Carval, el actual propietario. Sobre el nombre hay varios teorÃas, pero Miguel Angel no sabe cuál es la cierta. La familia gerencia el bar cafeterÃa desde aproximadamante el año 1995, aunque desde los años 40 tienen la churrerÃa anexa que surte de churros tanto al bar como a los clientes que los compran para llevarselos para su casa. La tradición churrera la comenzó el suegro de Miguel Angel, Fernando Luis Carval que comenzó con un pequeño puesto en la calle Real donde vendÃa panizas y tortillitas de camarones. Ya luego cogieron la churrerÃa y hasta hoy. Ahora, los churros, los frie ya la tercera generación del familia y son Israel Expósito Gálvez, hijo de Miguel Angel, y Raúl Pino Ramirez, su primo, los que se encargan todos los dÃas, desde las ocho de la mañana, de ir friendo las ruedas, un horario “cómodo” señala Miguel Angel que destaca que en los años 40 c0menzaban a freir churros a las cuatro de la mañana. La churrerÃa abre todos los dÃas por la mañana y luego al mediodÃa y por la noche ofrecen también tapas y raciones.